Jesus fue rechazado en Nazaret, alguna vez has sido rechazado?

Recientemente estuve meditando el pasaje en la biblia cuando Jesús es rechazado por su propio pueblo. En Lucas 4:16-3 (también en Mateo 13:54-58 y Marcos 1:1-6), Jesús se anunció a sí mismo como el Mesías Redentor que venía a evangelizar a los pobres, a quitar las cadenas a los cautivos, a iluminar a los ciegos, a liberar a los oprimidos, en suma a proclamar el Año de Gracia del Señor.

Una vez Jesús finaliza la furia de  los presentes no se hizo esperar. Quien es este que se proclama el Mesias? No es es ese el mismo Jesús que conocemos que es el hijo de Jose y carpintero? El Mesias no puede ser alguien del pueblo.

En la mayoría de las reflexiones que he escuchado sobre este pasaje se centran en la reacción que sintieron los que estaban presentes en la sinagoga pero pocos lo hacen desde la prespectiva de Jesús. Cuando me imagino la escena es claro que Jesús conocía a cada uno de los que estaban allí presentes. Seguramente estaban también sus primos, otros carpenteros amigos de José y conocidos también de Jesús, los amigos de Maria y de José.  Jesús sabía lo que los que estaban presentes iban a reaccionar una vez finalizara su intervencción. El probablemente imaginaba las reacciones negativas y hasta agresivas que iban a generarse.

Imaginen ustedes una escena similar en donde ustedes de manera súbdita anuncian algo alarmante a sus familias y amigos. Por ejemplo que han decidido vivir en otro país, que se van a salir de la universidad para iniciar otro proyecto, que van a contraer matrimonio muy pronto o que han roto un compromiso de matrimonio..  Saben lo que van a decir y que tipo de reacciones van a haber.

Jesús sin embargo no le importa las reacciones que va a recibir, Porque? Porque él estaba hablando con la verdad, recibía la gracia de Dios, actuaba libremente, no tenia temor y no buscaba la aprobación de otros, no necesitaba la aprobación de la sinagoga, la ciudad o de la misma familia de Jesús.

Frecuentemente buscamos la aprobación de otras personas en diferentes ámbitos en nuestras vidas. Particularmente en el ambiente laboral encontramos la necesidad de agradarle a la mayoría de las personas con las cuales interactuamos. Queremos “caerle bien a la gente”, que la gente guste de nosotros, vivimos del que dirán. En muchas ocasiones no actuamos libremente y nos sentimos cohibidos. Cuando vivimos del que dirán, cuando queremos que la gente guste de nosotros y tengamos su aprobación no somos libres. Somos prisioneros.

Hoy los invito a que debemos actuar libremente. Jesús en este pasaje me invitó a recordarme que puedo ser libre de nuevo. Puedo invocar la gracia de Dios para hacer lo que es correcto a los ojos de El, actuar como discípulo del Señor y ejercer la gran comisión que nos dejo Jesús (Marcos 16.14-18; Lucas 24.36-49; Juan. 20.19-23).

 

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