El papel que juegan los hemisferios izquierdo y derecho en nuestras vidas

Tuve la oportunidad de leer el libro de la doctora Jill Bolte Taylor llamado My Stroke of Insight: A Brain Scientist’s Personal Journey
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En su libro la doctora Taylor cuenta la historia de cómo a sus 37 años sufrió un derrame cerebral una mañana normal en 1996 justo después de levantarse. A través de sus ojos de neuróloga ella vio como su mente se deterioraba rápidamente siendo consciente que ya no podía caminar, hablar, leer ni escribir. En vez de entrar en pánico se alegra de poder sentir en su propio cuerpo lo que ha estudiado durante tantos años en la academia: el cerebro humano.  

 

Minutos después de su accidente y sin lograr recordar el numero 911 de emergencia, logra llamar a su oficina presionando los números en el teléfono uno tras otro pero haciéndolo, no porque se acordara de su numero de la oficina sino porque lentamente, y después de varios intentos comparaba las formas de cada dígito del número telefónico  de su tarjeta de negocios con las formas del mismo dígito en el teclado del teléfono. Hablando monosílabos un compañero de trabajo reconoce su número telefónico y su voz. Rápidamente le comenta que no se preocupe que ira inmediatamente en su rescate con una ambulancia. Esto le salvo la vida.

 

Lo interesante de la experiencia de la doctora Bolte Taylor es que ella sufre el derrame cerebral en su hemisferio izquierdo debido a un tumor del tamaño de una pelota de golf que creció tanto que terminó generando una hemorragia masiva. Al afectar el hemisferio izquierdo empieza a notar como las voces en su cerebro se reducen, como entra en un estado de paz total, de alegría extrema, percibe la energía alrededor de ella y como la sensación de sus cinco sentidos se intensifica exponencialmente tanto que tiene que cerrar las cortinas de su apartamento para que el sol no le moleste fuertemente los ojos.

 

Al perder parte de su hemisferio izquierdo, ella perdió la habilidad para juzgar sus pensamientos y de interpretarlos que es una de las funciones de dicho hemisferio. Su consciencia se concentra en el momento presente e ignora el ‘tiempo” tal como lo percibimos, no hay pasado, no hay futuro, solo el ahora. Funciones que son del hemisferio derecho. Ella lo cataloga como estar alineada con el universo en un gran organismo vivo lleno de energía en donde todos estamos “conectados”.

 

Para aquellos que deseen verla y escucharla de primera mano pueden ver un video en donde explica lo que percibió durante su experiencia y recuperación.

 

 

 

La recuperación de Jill después de su operación tarda varios años pero al final logra recuperar sus habilidades mentales y lo que es más importante: mantener el hemisferio izquierdo más balanceado con la actividad de su hemisferio derecho.  Nunca quiso y permitió volver a ser “la misma”.

 

Ella cree firmemente (y nos recomienda) que si practicamos el estar en el ahora, en el momento presente y bajamos el volumen de nuestra mente estamos creando y reforzando conexiones neurológicas en nuestro cerebro que nos permiten estar más en paz y ser más felices ahora pues aceptamos el momento presente como esta sin el stress de querer estar en el mañana y sin juzgar lo que hemos hecho en el ayer.

 

Cuando un pensamiento negativo aflora nos recomienda que le demos gracias a esas glándulas que están en nuestro hemisferio izquierdo pero que le recordemos a ellas que no es necesario preocuparse ahora. Habrá un momento adecuado para lidiar y enfrentar ese problema… con esto podemos mejorar nuestro estado de ánimo.

 

Esas glándulas son las que están continuamente alertándonos de cualquier peligro que pueda ocurrir ahora o el día de mañana, de lo malo que actuamos en el pasado, de los comentarios que nos han hecho y que nos han afectado, del que dirán  y de cómo nos vemos ante los demás (llámese ego). Lo increíble es que en su libro describe anatómicamente que dichas glándulas tienen un tamaño ínfimo y que a pesar de eso son las causantes de tanta infelicidad y depresión si permitimos que afecten nuestras emociones y nos alejen del ahora.

 

Una gran enseñanza también para todas aquellas personas que tienen familiares o conocidos que han sufrido derrame cerebrales y que quisieran conocer una forma adicional de recuperarse de estos accidentes. La doctora Taylor incluye varios capítulos sobre cómo lograr una recuperación más rápida y da guías a las instituciones de salud de cómo ser más efectivos en la recuperación de sus pacientes.

  

Definitivamente un libro muy interesante para leer y aplicar en nuestra vida diaria.

 

Personalmente estoy practicando sus enseñanzas y sin eliminar completamente las preocupaciones y reacciones emocionales que tengo me ha permito vivir más conscientemente aunque sea por pocos momentos durante el día y mejorar así mi calidad de vida.

 

Hasta pronto.

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