Cuál es su imagen de Dios?

Durante nuestra vida poco a poco vamos creando nuestra propia imagen de Dios. Esto ocurre con los años a través de las clases de religión que hemos tomado, los libros cristianos que hemos leído, los sermones que hemos escuchado en la iglesia, las experiencias en nuestras vidas, las charlas que hemos sostenido acerca de Dios con las personas que nos rodean y otras múltiples formas que van formando nuestra propia imagen de nuestro creador y padre universal.

Una vez llegaron allí a nuestras mentes, lo que pensamos de Dios está sujeto a todas estas historias que hemos recibido y guardado en nuestras mentes sin preguntarnos y cuestionarnos si son una realidad o no. Es así como podemos concluir erróneamente que Dios es un ser castigador que está pendiente de las oportunidades en donde fallamos o pecamos para castigarnos. O nuestra imagen de  Dios es la de un ser lejano al que no podemos acceder porque sentimos que no ha estado presente en nuestras vidas cuando tuvimos pruebas difíciles… O un Dios celoso que no desea que prosperemos..

Hay muchas otras falsas versiones que podemos tener de Dios que afectan nuestro espíritu y que  tristemente nos alejan de él, cuando todo lo contrario, él nos llama a caminar nuestras vidas juntos con Cristo. Recuerda que el profeta Isaías le da el nombre profético de Emmanuel a Cristo que significa “Dios con nosotros”. Isaías 7:14.

Por esto es importante que las falsas ideas que tenemos de Dios las cuestionemos. Una de las maneras que podemos hacer esto, y que a mi personalmente me ha servido bastante, es que he comparado la imagen e ideas que tengo de Dios con la imagen de Dios que Jesucristo nos presenta en los evangelios. Nadie conoce mejor a Dios que su único hijo, Jesucristo. El es la verdad así que la estrategia que tenemos que seguir es adoptar la imagen de Dios que nos presenta Jesucristo y compararla con la imagen personal que tenemos de Dios.

El nuevo testamento y el mismo Jesucristo revela a un Dios que es amor, que nos ama inmensamente, que busca lo mejor para cada uno de nosotros y que nunca nos abandona. En el primer sermón que Jesús realiza públicamente dice “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca” Mateo 3:2. En griego el verbo arrepentirse se traduce también como Metanoia que significa “cambie su modo de pensar”.

Jesucristo entendió que la transformación de nuestros corazones comienza en nuestras mentes. El apóstol Pablo también lo dice cuando en Romanos 12:2 dice “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta”.

Los invito a conocer a Jesucristo a través de los evangelios. Leamos despacio, meditemos en sus enseñanzas y poco a poco iremos conociendo así a nuestro Padre Celestial. Esa debe ser la imagen que tenemos que tener presente en nuestras mentes.

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